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Desconectado J. Noir

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Artículo: La Copia Albuminada
« en: 30 de Diciembre de 2010, 14:07:18 pm »
¿Qué es la Copia a la Albúmina?

La utilización de albúmina en la fotografía se remonta a la primera mitad del siglo XIX, cuando el proceso de impresión con sales fue reemplazado por éste sistema que combina claras de huevo con yoduro potásico y sal para dar impresiones fotográficas con una notable calidad de nitidez. La razón por la que se usan las claras pero no las yemas es que estas últimas contienen sulfuro y destruiría la imagen.

Aunque por la simplicidad de los ingredientes pueda dar la impresión de que la preparación pueda ser algo trivial, en realidad no lo es, y conlleva una cierta inversión de tiempo y dedicación. No obstante, es perfectamente realizable por cualquier persona suficientemente interesada en éste procedimiento.


Resumiendo el proceso

   1. Mezclar los ingredientes necesarios para la solución de preparación.
   2. Mezclar los ingredientes necesarios para la solución fotosensible.
   3. Aplicar la solución selladora al papel seleccionado para la impresión.
   4. Opcionalmente, aplicar una segunda capa de solución de sellado.
   5. Aplicar la solución fotosensible sobre la hoja ya sellada.
   6. Exponer a la luz solar o UV.
   7. Lavar y disfrutar.


Los Ingredientes

A pesar de lo que a simple vista pueda parecer, el huevo y su albúmen no se utilizan porque combinen para dar algún tipo de solución fotosensible: su única finalidad es "sellar" el papel e impermeabilizando, y es en gran parte lo responsable de la buena calidad de éste método de copiado.

Este proceso consigue sensibilizar el papel mediante un sistema de dos baños. Por un lado, tenemos los ingredientes para la capa inicial de sellado (de nuevo empezaremos tratando números redondos):

   - 500ml de clara de huevo (es lo que dan, aproximadamente, 12 huevos)
   - 15 gramos de cloruro de amonio (en su defecto, se puede usar sal marina)
   - 15ml de agua destilada
   - 2ml de ácido acético 28%
   - 2 gotas de Photo-Flo de Kodak (agente humectante, opcional)

Para la solución fotosensible propiamente dicha, necesitaremos los siguientes ingredientes:

   - 37.5 gramos de nitrato de plata
   - 250ml de agua destilada
   - 2 gotas de dicromato potásico al 6.5-7% (opcional, para el control de contraste)

Para la capa selladora, hemos de separar bien las claras de los huevos asegurándonos de no incluir nada de yema, ni restos de cáscara o chalaza. Mezclaremos estas claras junto con el cloruro de amonio, el ácido acético y el agua destilada. Opcionalmente, se puede añadir un agente conservante (como pueda ser el citrato de sodio) pero no es necesario si vas a usar la solución creada en un período de alrededor de un par de meses.

Batiremos ésta mezcla durante al menos 30 minutos (una ayudita eléctrica no vendrá mal para esto). La mezcla se volverá densa pero no llega a solidificar. Tras esto, cubriremos el bol utilizado para la mezcla con film plástico, y lo dejaremos reposar en la nevera hasta el día siguiente. La mezcla se asentará, y la parte que recubre el suero resultante lo debemos de descartar. Este suero lo filtraremos bien para almacenarlo en un bote de cristal: lo ideal sería usar una tela tipo estameña para el filtrado, plegado un par de veces sobre sí mismo. El resultado serán unos 350ml de éste suero, y si añadimos ese par de gotas de Photo-Flo evitaremos la formación de burbujas durante el recubrimiento del papel.

Mantendremos la mezcla en el frigorífico durante al menos una semana, y estará lista para usar.

Para la emulsión fotosensible, usaremos una botella de cristal ámbar con tapon de cierre donde mezclaremos el nitrato de plata con los 250ml de agua destilada para crear una disolución al 15%. Al principio, observarás que la mezcla está turbia, por la reacción del nitrato de plata con las sales y los minerales que pueda contener el agua, pero no debemos preocuparnos por ésto. Dejaremos que el precipitado se asiente hasta el día siguiente, y si lo queremos almacenar ha de ser en lugar oscuro y fresco.


La Superficie

Se podría decir, sin temor a equivocarse, que la elección del papel sobre el que se va a realizar la copia a la albúmina es una de las claves para obtener un buen resultado. Es mejor usar un papel que no sea demasiado grueso, pero con suficiente cuerpo para superar la inmersión prolongada y que no contenga impurezas que puedan afectar a las emulsiones.

Si es posible, usa papeles con base 100% fibra de algodón. El motivo de evitar usar papeles demasiado gruesos es que se impregnarían demasiado con la albúmina y perderíamos nitidez en el resultado final, al estar la emulsión entre las fibras y no sobre ellas, que es el objetivo final.

Una vez impregnado, el papel puede conservarse durante varias semanas para sensibilizarlo posteriormente, aunque sea más recomendable hacerlo lo antes posible.


El Proceso

El primer paso para obtener una copia a la albúmina es, como ya hemos comentado, la parte del "sellado" del papel con la primera de las mezclas que hemos conseguido en la sección de Ingredientes. Podremos hacerlo con una, o con dos capas.

Primero, vertemos la albúmina en un plato llano de cristal, eliminando cualquier pequeña burbuja que se pueda formar en la superficie. Este paso es muy importante para conseguir un recubrimiento uniforme de la superficie a sensibilizar. Colocaremos esta superficie con la parte frontal impregnándose en la albúmina (si usáis un papel con marca de agua, la parte frontal será aquella en la que podáis leer la marca correctamente). Haz flotar (¡sin sumergir!) la superficie sobre esta capa de albúmina que tenemos en el plato durante 3 minutos.

Si los bordes de la hoja se pliegan ligeramente por acción de la humedad, se puede aplicar una pequeña presión con mucho cuidado para asegurar que las esquinas también quedan correctamente impregnadas. Algunas recomendaciones para evitar o, al menos, minimizar este efecto de curvatura en las esquinas incluyen mantener el papel y el líquido a una temperatura similar o humedecer muy ligeramente con agua la parte trasera del papel.

Es importante que la parte trasera de la superficie seleccionada no mantenga ningún contacto con la albúmina, pues eso causaría importantes efectos indeseados en nuestra impresión final. Según la parte superficial de la zona en contacto se vaya humedeciendo, las esquinas volverán a su posición inicial reposando sobre la albúmina. Una vez pasados los tres minutos, retiramos la superficie con mucho cuidado y dejamos que los excesos sean escurridos por efecto de la gravedad.

Podemos, como se comentaba, hacer un doble recubrimiento de la superficie elegida. Si bien es algo opcional y no imprescindible, el resultado final se verá beneficiado de una terminación más brillante y con mayor densidad. El incluir este paso extra implica también una complejidad añadida, si bien el resultado final en la mayoría de los casos hace que llegue a merecer la pena.

Para llevar a cabo un doble recubrimiento del papel, primero debemos asegurarnos que la primera de las dos capas está completamente seca y fijada. Para ello, podemos aplicar cualquiera de éstos métodos:

   - Aplicar vapor a la superficie
   - Calentar el papel con una prensa térmica protegiéndolo con una superficie limpia y seca
   - Mantener el papel en un lugar templado durante varias semanas, o
   - Sumergir el papel en una solución de alcohol isopropílico y sal.

En éste último caso, el método del alcohol y la sal, implica la inmersión del papel con la primera capa de recubrimiento ya seca en la solución de alcohol 70% con un 3% de cloruro de amonio (la sal marina ya mencionada). Esto hará que la primera capa quede bien fijada y lista para aplicar una segunda capa. Una vez el alcohol se haya evaporado del papel, lo volveremos a poner en contacto con la parte frontal contra la mezcla de albúmina, repitiendo el procedimiento descrito para aplicar la segunda capa. La concentración de sal ha de corresponderse exactamente con la presente en la primera capa de albúmina, pues el alcohol consumirá una pequeña parte de la existente y es importante que ambas cantidades coincidan.

Es normal que en los casos de aplicar la albúmina doblemente, el papel se curve y arquee bastante y deberemos enderezarlo, idealmente con una prensa caliente. Sin llevar a cabo un método de fijación como el del alcohol arriba descrito, lo único que conseguiremos con el segundo baño es eliminar el primero.

Con el papel listo, ya sólo nos queda aplicarle la capa de solución fotosensible. Tenemos dos opciones para aplicar esta solución, bien por contacto o bien por aplicación con rodillo o brocha.

En el primer caso, verteremos la solución al 15% de nitrato de plata sobre una bandeja plana metálica, dejando flotar la hoja con la parte sellada con albúmina sobre este líquido. De nuevo durante tres minutos con cuidado, para retirarla despues y colgarla a secar convenientemente. Es inevitable que algunas sales del papel reaccionen con el nitrato de plata, formando un precipitado en el fondo de la bandeja o de la botella de almacenamiento que es el mayor problema que tiene éste modelo. Cada vez más y más iones de la sal de cloruro irán a parar a la solución de nitrato de plata, volviéndola oscura y menos efectiva. Una forma de combatir este precipitado y la consiguiente pérdida de sales de plata, es dejar reposar la solución durante una hora o dos, quizás mientras continuamos el proceso con un par de impresiones. También es importante filtrar y evitar verter el fondo de la bandeja cuando lo repongamos al bote de almacenamiento, y viceversa.

En el segundo caso, fijaremos con un poco de cinta adhesiva las esquinas de la hoja a una superficie seca y limpia, como un cristal. Usaremos unas 25 gotas de la solución de nitrato para un tamaño de papel de aproximadamente 10x15cm, que mantendremos en un pequeño bol de plástico. Opcionalmente podemos añadir unas 9 gotas de goma arábiga, que ayudará a la hora de extender la mezcla. Con una brocha o rodillo, aplicaremos la solución y dejaremos secar al aire.

Una vez tenemos la hoja lista, solo debemos exponerla por contacto como cualquier otro procedimiento de éste estilo. El tiempo de exposición depende tanto de la intensidad de la luz solar (o de la fuente artificial de luz ultravioleta) como de la densidad del negativo, y puede variar entre uno o dos minutos y llegar hasta 15 o 20.

Tras la exposición, el primer paso para el revelado es aclarar la copia con agua, durante al menos 30 segundos pero que continuaremos hasta que el agua salga limpia. En este momento es cuando podemos aplicar cualquier tonalidad que queramos sacar (típicamente con oro o selenio). El fijado (con un fijador del estilo al tiosulfato de sodio) ha de realizarse en un baño de dos pasos de unos 5 minutos cada uno, y el lavado final en agua se extenderá durante 60 o incluso 90 minutos.


El Resultado

Una vez lavado y secado, obtendremos copias a la albúmina que sobrevivirán en varias generaciones al artista que realizó la impresión.

Ingrained in the grain and drunk on bokeh. Cutting time into frame in black, white and grey.

“Lo que convierte a la fotografía en una extraña invención - con consecuencias imprevisibles - es que su materia prima fundamental sea la luz y el tiempo”  John Berger: Otra manera de contar (1982)